21 de mayo de 2009

Crítica: This is England

Después de que montones de personas me la recomendaran, adquirí por cuatro perras esta película de Shane Meadows y la visioné un domingo por la noche, algo que ya se ha convertido en costumbre después de ver Callejeros viajeros. Total, que no me ha acabado de convencer.

Hay que dejar clara una cosa: no es sólo una película de skins. Es mucho más que eso, así que abramos miras. Es una película que retrata la situación de "abandono", "confusión" y "violencia" (entrecomillado, para que cada uno lo entienda como quiera) en que sumió Margaret Thatcher el estado inglés. Todo desde el punto de vista de un crío, Shaun (Thomas Turgoose), que se siente herido y busca alguien que le ayude a levantar. Y ahí es cuando descubre a un grupo de chicos skins, que le ayudarán a re-descubrir valores como la amistad, y descubrir otros nuevos como el compañerismo o el sexo.


Y es aquí, cuando la película corta en seco con los idílicos primeros 45 minutos de metraje y aparece un nuevo personaje: el skin malote, Combo. Y a partir de aquí uno se queda con la sensación de que va a ocurrir algo gordo, y cuando ocurre, te embarga una sensación de "¿¡ya está!?". Supongo que debe ser algo parecido a lo que les ocurre a las mujeres cuando les prometen un buen homenaje entre las sábanas y luego la promesa se queda en las palabras, pero eso ya es otro tema.

¿Que el director quiso transmitirnos que el espíritu de un grupo puede acabar dominando a aquellos que necesitan no estar solos? Ok, pero me faltó ALGO. Y ese ALGO que he escrito en mayúsculas podrían haber sido varias páginas más de guión, o unos diálogos, quizás, algo más elaborados.

No es una mala película, ni mucho menos, pero podría haber dado mucho más de sí.


Lo mejor: El niño y la genial música del film.
Lo peor: Unos diálogos poco consistentes y la sensación de film inacabado que se le queda a uno tras visionarlo. Un final "demasiado abierto".

Calificación: 5,5

15 de mayo de 2009

Papitour Gira 2009

Tres días, únicamente tres días. Eso es lo que han durado a la venta las entradas para asistir al concierto de Miguel Bosé, cabeza de cartel en el glorioso festival dels Jardins de Cap Roig, en Calella de Palafrugell.

Festival definitivamente consolidado y avalado por el público año tras año, el festival se ha convertido en un encuentro veraniego en el que se dan cita las distintas disciplinas escénicas y musicales, al igual que un público tan diverso como cosmopolita. Y allí estaré este año (junto con Meia y mi hermano), viendo a uno de mis cantantes predilectos, y que, sin conocerlo personalmente, me ha calado tan hondo como para ser una parte fundamental de la banda sonora de mi vida. Eso sí, me tocará esperar hasta el 5 de julio.

Y es que son tantas sus canciones que he tarareado, que me han acompañado en momentos dulces y amargos, que me han dibujado una sonrisa en el rostro, provocado cosquillas en el cuello, o hecho verter unas lágrimas, que se me hace difícil contarlas, pero imposible olvidarlas.

Los chicos no lloran, Nena, Morena mía, Amante bandido, Sevilla, Te amaré, Este mundo va, La autorradio canta, No encuentro un momento pa' olvidar, Partisano, Morir de amor... la lista es interminable. Pero uno siempre tiene una favorita, y la mía es Aire soy. Una canción de 1986 (de hace 23 años, ahí es ná), perteneciente al disco Salamandra, el octavo de su carrera. Y como no podía ser de otra manera, aquí dejo el videoclip del tema en cuestión.



Y esta noche veré a Russian Red, de la que ya os hablé un año atrás, y a la que le tengo muchas ganas (click para leer la entrada).

4 de marzo de 2009

Cine en catalán en Catalunya

Leo por ahí que el Conseller de Cultura y Medios de Comunicación del gobierno de la Generalitat de Catalunya, Joan Manel Tresserras, ha anunciado que la mitad de las películas que se proyecten en los cines de la comunidad deberán estar dobladas o subtituladas en catalán. Esto se hace como medida para paliar el desequilibrio entre la lengua española y la catalana en lo que a idioma en las películas proyectadas en cine se refiere. Y aquí viene el dilema: ¿es esto necesario?

Bajo mi punto de vista, rotundamente NO. En primer lugar porque estamos en época de crisis en la que falta dinero público para destinar a infraestructuras o justicia (por poner un par de ejemplos), y aquí vamos a "tirar" el dinero realizando doblajes para la industria del ocio. En segundo lugar, las salas de cine están registrando unas cifras bajísimas en lo que a afluencia en las salas se refiere. Los peores números en muchos años, y eso no se debe ni a la cartelera, ni al tipo de doblaje de los films, por lo que el mayor número de doblajes no hará más que dejar salas vacías. Tercer motivo, digo salas vacías porque la demanda misma ya se encarga de demostrar que el público que acude a las salas prefiere ver una película en V.O. o doblada al español que no en catalán. Y eso queda patente con el corto período de tiempo que se mantienen en salas películas dobladas al catalán. Y cuarto motivo, porque a menos que se den muchísimos acuerdos entre compañías distribuidoras y la Generalitat de Catalunya (con algunos milloncejos de por medio), esos doblajes únicamente servirán para emisiones en TV3, porque los susodichos doblajes no se incluirán en futuras ediciones en DVD/Blu-Ray.

Que quede claro, en otra época, con algo más de austeridad y estabilidad económica, no me importaría que se implantara esta ley. Al contrario, sería bueno y beneficioso para Catalunya y para el catalán. Pero nos tenemos que meter en la cabeza que los cines no son escuelas, y que el lugar en el que se ha de implantar la lengua catalana, cada vez más en desuso, ha de ser en academias, escuelas, y en nuestro día a día, pero nunca en una sala de cine.

Lo próximo será obligar a los grupos/cantantes catalanes que compongan, como mínimo, la mitad de sus discos en catalán. Y sino, al tiempo.

25 de febrero de 2009

Crítica: JCVD

Que Jean-Claude Van Damme es uno de los máximos exponentes del cine de acción de los 90 es algo innegable, como también lo es que se ha convertido en un actor venido a menos. Las grandes compañías cinematográficas ya no quieren realizar películas en las que tíos cachas machaquen a base de mamporros al grupo de malos sin apenas despeinarse. Ni tampoco los espectadores. El que un día se convirtió en un héroe de la pantalla, hoy es un juguete roto al que ningunean aquellos que, tiempo atrás, lo encumbraron.

Bajo esta premisa se inicia este falso (o no) biopic llamado JCVD, en el que la estrella belga se vé envuelta en el secuestro de una oficina de correos. ¿Y cómo ha de reaccionar una estrella de acción de su calibre, en su país natal, cuando la pistola que le apunta no es de fogueo, ni los rehenes actores?

Aquí se desarrolla el film, dirigido de forma resultante por Mabrouk El Mechri, en el que podremos ver como Jean-Claude abandona las artes marciales para adquirir un tono dramático y, a lo largo del film, "desnudarse" ante la cámara. En especial, cuando en un momento de la película, cuando cree haber tocado fondo, nos relata su rápido y a la vez fugaz estrellato, su inmersión en el mundo de las drogas, sus fracasos en el terreno económico, sentimental...y en el de padre. Así repasando todos los puntos negros de su vida hasta acabar derrumbándose y soltar una lágrima. Porque Van Damme no está hablándole a una cámara, sino a cada uno de los espectadores que le está viendo en ese momento, los cuales ya lo hemos condenado, tal y como nos dice en el film.


Una tragicomedia en la que todo encaja a la perfección, empezando por el cuerpo de policía y acabando en el papel que realizan los atracadores y rehenes, sin eclipsar ni empañar el que realiza Jean-Claude. Un buen papel en un registro totalmente desconocido para él si nos fijamos en su (extensa) filmografía.

Y es que no se trata de alguien diferente, sino de una persona con sus miedos, inseguridades, temores, preocupaciones y alegrías, como cualquier ser humano. Y aquí se le rinde un sentido "homenaje" que hay que ver sin prejuicio alguno. Van Damme con este film consigue evocar al Ave Fénix, resurgiendo (a destacar la escena del juzgado y la del taxi).

En fin, resumiendo: dejad que Jean-Claude Van Damme os de una explicación mediante este film.

Calificación: 6'5

PS: Mañana este blog cumple un año. A ver si para este segundo me pongo como propósito actualizarlo más regularmente.

23 de febrero de 2009

De vuelta al blog: Pablo Motos me cae gordo

Después de un largo de silencio, de una ausencia prolongada en lo que al blog se refiere, he vuelto. Y esta vez, espero, será para quedarme. Y es que en los últimos meses ha habido "demasiada actividad" en mi rutina diaria, y no tenía ni inspiració, ni excesivo tiempo que dedicarle a este modesto espacio. Pero eso ahora ha cambiado. Todo vuelve a la normalidad.

Estaba dudando entre muchos y variopintos temas con los que emprender una nueva entrada: empezando por un reciente y genial viaje a Carcasonne que realicé el fin de semana pasado con la persona más especial que tengo, y acabando en la ceremonia de los Óscar. Pero mientras tomaba la decisión y miraba de reojo el televisor, me he topado con El Hormiguero, y ahí me he decidido: un programa dinámico, divertido, con muchísimo ritmo, con colaboradores divertidos y espontáneos... pero con un presentador con excesivas ansias de protagonismo: Pablo Motos.

No lo voy a negar, Pablo Motos siempre me ha encantado porque, además de ser un gran profesional, siempre ha conseguido dibujarme una pequeña sonrisa en el rostro, y eso es algo queme sucede con pocos de los llamados "cómicos" de este país. Lo descubrí presentando el programa matinal No somos nadie en M80, y lo seguí con algo de regularidad tanto en lo que a radio se refiere, como en sus intervenciones en El Club de la Comedia, hasta que abandonó ambos para emprender el proyecto de El Hormiguero en la recién nacida Cuatro. Y luego ahí consiguió captar mi total atención.


Surgía un programa nuevo, rompedor, con un ritmo desenfrenado, divertido, fresco... pero también, y es solo una opinión personal, demasiado ruidoso (excesivos gritos y bailes sin sentido alguno) y con unas entrevistas desastrosas en las que lo que menos importa es la opinión del invitado (aún me vienen a la mente la que le hicieron a Batista, wrestler de la WWE; o a Matt Dallas, protagonista de la serie Kyle XY). Pero como todo producto, siempre tiene sus más y sus menos, y no tardó en triunfar en la recién nacida cadena, catapultando a Pablo como una de las estrellas de Cuatro. Y ahí fue cuando empecé a aborrecerlo.

El elemento clave de los experimentos químicos lo ponía él; en las entrevistas intentaba no quedar eclipsado por el invitado, dejando constancia de que, más que un humorista, ya es un showman; muchas de las bromas giran entorno a su figura y a cosas que hace o hizo tiempo atrás (véase un anuncio de Colgate); etc. Eso sin olvidarme del montón de minutos que dedicaron a ver como él, que físicamente era un esmirriao, se convertía en un geyperman cachas y guaperas. El ver programa tras programa como la figura de su presentador toma excesivo protagonismo es lo que ha hecho que ya no vea con la misma regularidad El Hormiguero. Y es lo mismo que ha provocado que cuando escuche el nombre de Pablo Motos se me haga una bola en la garganta, como si de un empacho de polvorones se tratase. Ojalá, pronto, cambie el rumbo del programa y vuelva a sus inicios. De lo contrario veremos como el mito de Narciso, de Ovidio, toma forma en pleno siglo XXI.

P.S.: Y mañana, a ponerme al día visitando vuestros blogs. ¡Hasta pronto!

2 de diciembre de 2008

Gorrones de poca monta

Como casi cada mañana iba a comprar el periódico cuando, de pronto, me topé con uno de esos "amigos" (sí, entre comillas) a los que ves cada tanto tiempo y charlas con ellos cada mucho más, y hoy fue un día en el que nuestras miradas se cruzaron y charlamos un rato. No demasiado, dicho sea de paso. No se puede pretender que en pocos minutos uno le cuente todo sobre su vida a alguien, así que hablamos de cine, música, y de blogs.

Resulta que el susodicho entró alguna que otra vez en este espacio, y que supo de lo mucho que me gusta comprar cd's y dvd's para luego pasar horas y horas degustando buena música y buen cine, así que me preguntó por si tenía "x" títulos en mi dvdteca. Tonto de mí, le dije que sí, y acto seguido me soltó un "¿me las dejas? es que querría verlas, y el emule va muy lento".

Jamás de los jamases dejo películas (con alguna excepción, claro está), quienes me conocen ya lo saben, y en esta ocasión no iba a ser diferente. Me pone furioso ver como muchos me miran como un bicho raro por comprar música y películas cuando, dicen, "en emule ya está todo", y me cabrea muchísimo más que me lo suelten en la cara. Son dos de mis hobbies, junto con la lectura, y como tales, al garantizarme horas y horas de diversión, entretenimiento, y muchas otras sensaciones que no soy capaz de describir, veo más que justo pagar por ello (ya sea adquiriendo dvd's o pagando la entrada de un cine). Otros no lo verán así, de acuerdo, pero es una opinión que soy incapaz de entender y/o respetar.

Total, que con mucha educación le he dicho que tiene dos opciones: o pillarse un buen asiento para esperar que se le descarguen las películas, o que acuda a algún videoclub. Como es normal, no se lo ha tomado nada bien, pero es que...



No es cuestión de egoísmo; es cuestión de no dejarse tomar por gilipollas. Y, por los pelos, esta entrada no ha ido a parar al apartado de "Me cago en...", pero poco le ha faltado. Será que estoy de buen humor.

Y sí, he vuelto.

PS: Syl, precioso el detalle, y preciosa tu noticia, GRACIAS.
 
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